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La baja en los precios de los combustibles fósiles y de las energías renovables, particularmente la energía eólica y la solar fotovoltaica, ha incidido en una importante caída en los precios de la electricidad en todo el mundo, obligando a las grandes empresas internacionales a repensar sus estrategias, de modo de sobrevivir en el largo plazo. Los dos enfoques que compiten son: la especialización y la integración.

Algunas empresas eléctricas han preferido seguir el camino de especializarse en lo que mejor hacen. Un ejemplo de ello, es el reciente acuerdo entre E.ON y RWE, dos de las principales empresas eléctricas alemanas. En marzo de este año, ambas empresas informaron de una operación financiera que involucrará adquisiciones y traspasos de sus activos en Europa. Es así como E.ON se quedará con el negocio de red y además, con el retail de electricidad, es decir, la comercialización de electricidad a pequeños consumidores sumergidos en las redes de distribución: hogares, comercio y pequeña industria. Por su parte, RWE se quedará con las centrales y con los proyectos de generación de gran escala.

Un enfoque diferente parece tener Enel. En efecto, el gigante europeo, a diferencia de sus pares alemanes, apuesta por la integración de todos los sectores, vale decir: generación, red y retail. Enel argumenta que la acelerada evolución de las tecnologías no permite identificar cuál será el eslabón de la cadena con mayor valor, de ahí, que su estrategia sea no apostar por un sector en particular, sino que estar en todos. Al parecer, similar estrategia está siguiendo Engie, quien a fines de 2017 anunció su ingreso al negocio del retail de electricidad, ofreciendo en los hogares un suministro generado desde fuentes renovables, como también la venta de servicios de control inteligente del uso de la energía para las casas.

Con todo, los negocios de generación y de comercialización de electricidad a pequeños consumidores, son diferentes y no es claro que existan sinergias o economías de ámbito que justifiquen una integración. En efecto, mientras  el negocio de generación involucra conocimiento tecnológico y regulatorio específico que permita identificar la solución de suministro eficiente, el retail, por su parte, requiere de canales de acceso expedito a los clientes, conocer las necesidades y preferencias de estos, y buscar soluciones inteligentes que agreguen valor al servicio eléctrico.

Generación y retail enfrentan y resuelven problemas diferentes, de aquí que, pareciera tener más sentido una estrategia de especialización, tal como la que están siguiendo las empresas alemanas.

Sin embargo, y no obstante que puedan existir argumentos a favor o en contra por una u otra estrategia, en Chile la situación es algo más compleja. La incursión de los generadores en el retail de electricidad ha sido, más bien, escasa, y se ha limitado al suministro de algunos pocos clientes sumergidos en las redes de distribución. Esto se explica, pues, el retail es regulado y aún más, la actividad de comercialización está reservada a las distribuidoras, quienes son los únicos agentes, que en sus áreas de concesión, pueden comercializar electricidad a los así llamados clientes regulados, principalmente, hogares, comercio y pequeñas industrias.  Es así que, la regulación les permite a las distribuidoras integrar el negocio de red con la comercialización de electricidad.

Cabe señalar que el potencial mercado para el retail se redujo aún más, ya que, la ley 20.805 de enero de 2015 aumentó las exigencias para ser calificado como cliente libre. En efecto, con la nueva ley, los clientes libres deben tener una capacidad conectada de al menos 5 MW ― anteriormente el  límite era  de 2 MW ― . Sin embargo, aquellos clientes con una capacidad conectada entre 500kW y 5 MW, pueden optar por ser libres por un período mínimo de 4 años. Algunos de estos clientes están tomando esta opción, puesto que, transitoriamente el precio mayorista ofertado por los generadores es algo menor al precio de nudo de largo plazo que es incluido en las tarifas reguladas  ― esto ocurre así, pues, el precio de la energía, incluido en las tarifas, aún incluye algunos antiguos contratos de suministro firmados por las distribuidoras―.

Una dificultad adicional ha sido el acceso a los datos de consumo de estos clientes, información relevante al momento de diseñar una propuesta de suministro. Estos datos deben ser solicitados a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).

En definitiva, nuestro país requiere modernizar la actual normativa que regula el sector de electricidad a fin de liberar el retail. La definición respecto del modelo que quiere seguir Chile será una de las tareas que las nuevas autoridades del sector eléctrico nacional deberán tomar en un plazo prudente, a fin de enfrentar con prontitud el dinamismo y las transformaciones que enfrenta el sector.

Cristián M. Muñoz

Fundador de Breves de Energía.

Correo de contacto: cmmunozm@brevesdeenergia.com

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