La prohibición tendrá efecto en algunas ciudades y sólo cuando se superen los límites máximos permitidos de concentración de óxido de nitrógeno. La prohibición afectará a los vehículos diésel y a gasolina aprobados con anterioridad a 2001 y 2014 respectivamente (New York Times).
Las ciudades no estarán obligadas a compensar a los conductores que no puedan usar sus vehículos.
