El  liderazgo de China, en las tecnologías de energía renovable, fue destacado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) en su último informe, que resume las transformaciones  geopolíticas que traerá la transición energética global. En efecto, ese país produce cerca del 40% de todo el valor agregado en la manufacturación de energías de limpias y acumula casi el 30% de todas las patentes relacionadas con energías  renovables. Según este informe, el peak en la demanda de combustibles fósiles se produciría en 2025, y recién en 2050 la producción de energía con fuentes renovables igualaría a las fuentes fósiles.

Los principales fabricantes de vehículos invertirán más de US$300.000 millones en vehículos eléctricos (VE) en los próximos cinco a 10 años. Al menos un 45% de estas inversiones llegarán a China.

En 2016 ya se estaban logrando avances en el uso  de perovsquita para la fabricación de celdas solares fotovoltaicas (FV). La perovsquita es un material más barato que el silicio, ya que éste previamente debe ser sometido a un proceso de purificación, y también captura la radiación solar en un espectro de frecuencias distintas.  Además, a diferencia del silicio que es opaco, la perovsquita es transparente por lo que puede ser instalada en ventanas y también se ha desarrollado la tecnología para ser usada como pintura.

Sin embargo, el  problema radica en que este material, ha presentado problemas de estabilidad. Esto implica que cuando las celdas de perovsquita son sometidas a la humedad del medio ambiente se degradan rápidamente, de modo que requieren estar selladas para protegerlas de la exposición al aire y agua.

La novedad radica en que una empresa ha informado que superó los problemas de estabilidad y  que en 2019 lanzará al mercado celdas fotovoltaicas con cristal de perovsquita. El  producto consiste en una configuración de tándem que combina una placa de silicio con otra de perovsquita, logrando eficiencias entre 26 y 30%. Las celdas solares de silicio han alcanzado eficiencias similares sólo en laboratorios, comercialmente sus eficiencias son menores al 20%.

La empresa afirma que una planta que produce paneles solares FV de perovsquita costaría la décima parte de una equivalente de silicio.

Por otra parte, los nuevos ánodos de silicio permitirían fabricar baterías de ion de litio más baratas y estarían comercialmente disponibles también en 2019. El ánodo es el electrodo negativo de una batería y en una de ion de litio está hecho de grafito, un compuesto de carbono. Al producirse la reacción química en el interior de la batería, en el cátodo (electrodo positivo) se forman iones de litio los que al pasar a través del electrolito se alojan en el ánodo en un compuesto que combina el litio con el carbono. Al usar silicio en el ánodo, se requerían ánodos mucho más pequeños, permitiendo aumentar la capacidad de la batería entre 20 y 40%.

Sigue la tendencia a la baja de precios en las centrales eólicas mar adentro. Hace algunos años el costo nivelado de generar electricidad con esta tecnología sobrepasaba los US$150/MWh, y ahora las nuevas turbinas están llegando a precios de US$74/MWh, como ocurriría en el nuevo parque eólico Vineyard Wind en los Estados Unidos, que  contaría con 84 turbinas de 9,5MW cada una.  Pero no será el único en este país, ya que se planean nuevos proyectos, como el de la costa de Nueva York, dónde se construirían 2.400 MW adicionales en la próxima década.

Los menores precios se deben a torres más altas, aspas más  largas y mejores diseños en el control automático que permite seguir la dirección del viento.

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