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Para cumplir con sus metas de reducción de emisiones de CO2 comprometidas en Bruselas, España debería cerrar, al menos, 6 de sus 15 plantas a carbón en 2020, e ir cerrando progresivamente el resto de modo de no tener generación a carbón en 2030. La idea del gobierno de ese país sería reemplazar estas centrales con ciclos combinados a gas, y mantener operando las centrales nucleares según se necesite.

Por su parte, las principales petroleras: BP, Exxon Mobil, Shell, Total y Chevron, incrementaron su producción de gas natural en 15% en la década pasada. Se espera que la producción de GNL crezca a una tasa no menor a 4% anual en los próximos 5 años. Sin embargo, este crecimiento podría verse afectado por la amenaza de China de imponer tarifas sobre las importaciones de petróleo, carbón y GNL de los Estados Unidos

El mayor uso del gas en el mundo se debe a que emite la mitad de CO2 que el carbón, de ahí que se haya convertido en el combustible favorito para respaldar a las energías renovables. Sin embargo, recientes estudios han alertado que las fugas de metano, en la cadena de suministro del gas natural, estarían subestimadas en 60%. Es así que, en un horizonte de 20 años, según estos estudios, estas emisiones, por unidad de gas, provocarían un efecto climático comparable al CO2 emitido al quemar este combustible.

En Chile, el carbón sigue teniendo una participación importante en la generación de electricidad, en torno al 40%. Si bien, ha aumentado la participación de las energías renovables, no se ha notado un mayor desplazamiento de este combustible. Las razones podrían estar en la permanente operación obligada de las centrales a carbón en sus mínimos operacionales, con el fin de estar disponibles para respaldar a las centrales renovables, y en una menor disponibilidad de generación hidroeléctrica.

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