Los costos de la hoja de ruta definida por Europa para transitar desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables, están reduciendo la competitividad de la industria, y han despertado en los gobiernos reparos sobre su efectividad.
El cambio climático es un problema global, cuya solución pasa necesariamente por un acuerdo vinculante que involucre, en acciones concretas y no simbólicas, a los grandes emisores de CO2 del planeta: Estados Unidos, China, India y Europa. Las políticas locales de mitigación, ya sea a través de impuestos verdes u otro mecanismo regulatorio, no pasan de ser simbólicas y su único efecto real será la pérdida de competitividad de la industria local.
La COP-19 finalizada recientemente en Varsovia ha decepcionado por sus resultados, ya que, nuevamente los Estados Unidos, China y la India no han tomado compromisos vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El calentamiento global continúa, sin embargo, por motivos aún desconocidos la tasa de incremento de la temperatura de la Tierra ha estado por debajo de los pronósticos del IPCC.
La nueva norma de reducción de emisiones de CO2 en los Estados Unidos tendrá muy poco impacto, debido a que el shale gas por ser más barato, ya está reemplazando al carbón en la generación de electricidad. Por su parte, el recientemente publicado V informe del IPCC, establece con mayor confianza que el cambio climático se debe a la actividad humana, pero reconoce, que los modelos han sido inexactos en sus predicciones de la magnitud del incremento de la temperatura para los últimos 10 a 15 años.